Hoy, como cada día desde que empezó esta época de oportunidad (así es como llamo yo a la cuarentena), abro los ojos y te envío mi amor y te envuelvo en él.

Hoy, como cada día, espero que mi amor sea tu escudo, y deseo más que nada poder volver a tenerte en mis brazos porque, como cualquiera sabe en este momento, los abrazos de amor protegen de todo mal.

Hoy, como cada día, invoco a los dioses que asisten a las madres y les conceden lo que piden para sus hijos; a los que asisten a las hijas y les conceden lo que piden para sus madres; a los que asisten a las hermanas y les conceden lo que piden para sus hermanas y hermanos. Invoco a los dioses del amor y la protección creyendo que mis súplicas mantendrán a salvo a mis amigos, compañeros, parientes, a todos los que amo.

Y sí, espero desde el fondo de mi corazón que mi amor te guarde, y miro al cielo y le pido a la Madre por ti. Y en mi deseo irracional por mantenerte a mi lado, quiero que mi amor sea tu escudo, tu pasaporte a la vida, que el cielo te guarde sólo porque yo te necesito.

Y hoy, por primera vez haciendo mi rutina de ejercicio al sol en la terraza, al anclarme al cielo y a la tierra, al elevar mi súplica de amor silenciosa, he escuchado la respuesta dentro de mí…, y la dulzura y la certeza han llenado todo mi ser y lo he sabido, así, sin más…

Tanto aprendizaje, tanta formación, tantas conversaciones, ¿qué han dejado en mí? ¿Qué ha sido de lo aprendido? ¿Cómo aplico todas estas herramientas para hacer cambiar mi realidad?

Como cada mañana, a partir de hoy me uno a la vibración de amor Universal y te envuelvo en ella sabiendo que mi amor te hará sentirte fuerte y aceptada, y de esa manera no necesitarás que yo sea tu escudo ni tu protección.

Como cada mañana, a partir de hoy susurraré mis oraciones al viento para que cada Ser las escuche, y así hacer mi propia aportación con mi palabra/pensamiento para que cada Uno se sienta en unión plena con el cosmos, sin necesitar sonidos que lo expliquen.

Como cada mañana, a partir de hoy meditaré en la presencia y en la luz para sentir la luz en mí, y así ya no tendré que temer por mis seres amados porque estaré en cada uno de vosotros y vosotros en mí, habitando en la certeza plena de que así es y será.

Y así, quizás algún día llegue a aprender que mi abrazo de luz y amor matinal, mi pensamiento de protección hacia ti, solo es mi ansia de creer que me necesitas tanto como yo a ti, que aquellos a los que quiero defender con mis oraciones son los que me defienden a mí.

Y puede, y digo sólo puede, que alguna mañana al despertarme y elevar mi pensamiento al cielo llegue a experimentar la sensación de plenitud de tan sólo amarte, sin dudas, sin miedo, sin angustia, sin la ansiedad de perderte, porque entonces sabré que no me perteneces, ni te pertenezco, que el amor nos cuida y nos protege, por sí mismo. Y entonces sabré que no importa en qué plano te encuentres, cielo o tierra, plano físico o no material, siempre estaremos unidos porque aquellos que se aman jamás se separan, que la vida y la muerte son sólo habitaciones de la misma casa. Y puede que por fin mi amor por ti haga su labor y alumbre MI SANACIÓN y dejaré ir mis miedos. Y tú y yo seremos más libres y podremos sentir y experimentar la libertad del verdadero amor. Y puede que así yo comprenda que cuando se vive en el amor no se necesitan escudos, porque en el verdadero amor no existe el otro, no hay nada que temer, nada que defender pues no hay división, todo está unido.

Y entonces, cada mañana al despertar podré escuchar el mensaje de amor Universal del mar, del cielo, del agua y del aire y experimentaré por fin la seguridad del que se siente amado, sin miedo, sin condiciones, sin límites…

Y en la realidad ideal en la que no habito, ese sería el estado perfecto y amoroso. Mas mi imperfecto cuerpo tira de mí, y en la noche olvido lo aprendido y mi mente obcecada en la costumbre (que, por acostumbrada, hace de la rutina ruta segura) me lleva a invocar la habitual súplica de cada día. Y elevo mi oración a los tiernos dioses y les hablo de amor, de protección y de cuidado, y en mi absurda obsesión por verte sana les explico que el mundo te necesita. Visualizo otra vez que mi amor te envuelve y confío en que te mantendrá a salvo, para que cuando se abra la puerta y pueda verte, haya un cuerpo físico al que abrazarme.

Y cada día que amanece, estar segura que la herida del miedo con amor sanará, si se confía…

Dedicado a todas las personas que aman a alguien y en estos momentos temen perderles.

Un comentario en “Hoy, como cada mañana

  1. Gracias, por tanto amor que reflejas en tus palabras y en esta narración tan maravillosa,en estos momentos en los que no podemos abrazarnos, y darnos un beso y decirnos cuánto nos echamos de menos con un achuchón!! está narración hace de que nos haga sentir ese amor ,y nos haga volver a confiar . Pronto llegarán esos abrazos y besos , que el ser humano necesita para sentirse pleno y seguro.

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